Parecía otro día de mierda, estaba deseando llegar a casa y darme una ducha caliente. Y no solo por el agua... Necesitaba sacudirme el estrés del cuerpo de la única forma que realmente funciona.
Cerré la mampara, dejé que el vapor lo inundara todo y pegué la espalda a los azulejos fríos, buscando ese contraste que me pone la piel de gallina. Deslicé las manos, pesadas y lentas, desde el cuello hasta el bajo vientre, mientras el chorro me caía directo en la nuca, sentía cada caricia. Con los ojos cerrados, busqué el punto exacto. Un roce suave, el ritmo justo, y de golpe todo el cansancio de la jornada se transformó en pura electricidad. Caí rendida al temblor, respirando hondo, pensando en ti.

Invadir el pensamiento en un momento así es invadir todo lo demás y apropiarse de ello. Un excitante momento que he visualizado.
ResponderEliminarBesos dulces, Dakota.
Hola Dulce, hay momentos que se visualizan y se viven.
EliminarUn beso y buen día😘🌹